Proyecto Avalon - Artículos de opinión

Apoya nuestro trabajo con una                Recibe nuestra Newsletter 

Autora   Publicado en Proyecto Avalon con fecha 07/03/2007

Elena Pérez

ELENA PÉREZ es funcionaria de la administración autonómica valenciana, activista pro-derechos civiles desde hace más de 30 años y miembro fundador del Proyecto Avalon - Iniciativa para una Cultura de Paz.

 

Viñeta de Forges 

Sin comentarios

 

Únete al Proyecto Avalon. Clica aquí e infórmate

Clica aquí

 

SÍGUENOS

en Twitter, Facebook y You Tube

twitter facebook youtube

 

RESPONSABILIDAD POLÍTICA

por Elena Pérez

Editorial de la website del Proyecto Avalon, Requena, 7 de marzo de 2007

 

Albert Ellis, uno de los mas prestigiosos psicólogos del siglo XX, ya indicaba que los pensamientos “terribilizadores” - a los que el llamaba “irracionales” - tienden a generar emociones malsanas, excesivas y destructivas; emociones que nos alejan en última instancia de nuestros objetivos.

Desgraciadamente, la «terribilización» se está convirtiendo en una constante de muchos discursos políticos que están consiguiendo exaltar las pasiones entre los ciudadanos y que, como el fuego de un incendio, son fáciles de prender, pero difíciles de sofocar. Ante el estado de convulsión social que estamos viviendo no podemos por menos que mostrar nuestra preocupación por estas actitudes políticas que se mantienen desde algunos sectores de la oposición y que con sus esquemas de pensamiento poco moderados, sus modos irritados y sus discursos radicales, provocan un estado de alarma social, enervan los ánimos de la ciudadanía y generan pensamientos, palabras y acciones que pueden hacer saltar fácilmente la chispa de la violencia.

Mas allá de las ideologías políticas y sociales, creemos que los políticos que legítimamente nos representan tienen, sobre todo, la inmensa responsabilidad de facilitarnos una convivencia serena, basada en el respeto hacia los demás y hacia las instituciones que nos representan y protegen; la responsabilidad de fortalecer los vínculos que unen a todas las personas, sea cual sea su procedencia o sus tendencias políticas. Les corresponde ser, ante todo, nuestros garantes de paz y de sana convivencia. Y no podemos pretender que esta responsabilidad recaiga tan solo en manos de quienes ostentan el gobierno de una nación, es también responsabilidad de quienes ejercen la oposición.

No nos parece viable que el camino para alcanzar esa ansiada paz social consista en fomentar, con evidente desmesura, el desencuentro y la ruptura entre los partidos políticos que nos representan y entre la propia ciudadanía. Consideramos, pues, que se está cometiendo una grave irresponsabilidad desde el ejercicio político, tal como lo entienden algunos de nuestros representantes de la oposición, que, con el pretexto de evitar posibles conflictos, están generando inconscientemente otros aún mayores que perjudican a la inmensa mayoría.

Decisiones políticas en este sentido nos embarcaron en una “guerra preventiva” contra Irak de la que no sabemos todavía como salir después de 4 años y 650.000 muertos, o una guerra civil de 3 años y mas de 500.000 muertos en nuestro propio país y de la que, a veces, parece que aún no hemos salido. Creemos que no está justificado en modo alguno sembrar la desconfianza ni despertar los recelos entre aquellas personas que tan solo desean una convivencia tranquila en una sociedad libre y democrática.

Es lamentable la situación social que estamos empezando a sufrir y en la que expresar una opinión sobre la actualidad política llega a desencadenar auténticas discusiones de una violencia verbal exacerbada. Una inmensa franja de distanciamiento y de enemistad se está abriendo entre los ciudadanos, y se respira en todos los ámbitos sociales, en los medios de comunicación, en la calle, en los centro de trabajo, incluso en el seno de las propias familias. Pensamos que ni España ni ningún otro estado democrático se puede “romper” por ninguna decisión política que atente contra los intereses de los ciudadanos. El propio estado de derecho, nuestras propias leyes e instituciones lo impiden. En cambio, sí que es posible que la auténtica y lamentable ruptura se esté ya produciendo a causa del clima de enfrentamiento social que se agita y se alimenta desde algunos sectores políticos.

No adoptemos medidas, actitudes, gestos ni discursos subjetivos y exacerbados, que tan solo nos pueden conducir, como así está ocurriendo, a la ruptura, al enfrentamiento y a esta locura incontrolable de odios absurdos, sin ningún sentido, entre ciudadanos que, por otro lado, tan solo queremos vivir en paz a pesar de – o gracias a - nuestras diferencias. Tan solo, retomemos la cordura, hagamos oídos sordos ante las provocaciones y sigamos trabajando por construir una sociedad pacífica desde el respeto y el diálogo entre personas e instituciones. 

 

 

volver arriba Back to top