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Autora   Publicado en Proyecto Avalon con fecha 11/04/2010

Elena Pérez

ELENA PÉREZ es funcionaria de la administración autonómica valenciana, activista pro-derechos civiles desde hace más de 30 años y miembro fundador del Proyecto Avalon - Iniciativa para una Cultura de Paz.

 

Voluntarios del Proyecto Avalon en Moraira, Alicante 

Los voluntarios del Proyecto Avalon en un encuentro de convivencia en Moraira, Alicante

 

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PROYECTO AVALON: GRATITUD

por Elena Pérez

Requena, 11 de abril de 2010

 

Hay cosas que se clavan en el alma con imperdibles y no te las puedes arrancar por mucho que lo intentes. 

 

Yo formo parte de Ávalon. Esa es una de esas cosas. Y Ávalon forma parte de mi. Esa es otra de esas cosas. 

 

El Proyecto Avalon fue la cristalización de un sueño, eso decimos quienes lo impulsamos. Pero ni en mis mejores sueños pude jamás imaginar lo que el Proyecto Avalon podría llegar a significar en mi vida. 

Mas allá de los fines y objetivos que reflejan sus estatutos, más allá de los medios previstos para alcanzarlos, atesora su auténtica razón de ser, el espíritu. 

 

Una puede imaginar o suponer, pero todas mis vivencias y experiencias de estos años han superado lo supuesto. Es verdad que nuestro Centro Internacional de la Paz sigue sin construirse, o que las ondas de radio no transmiten todavía nuestros mensajes al mundo, y es verdad que no sabemos cómo se hace el dinero sin tener que vender el alma del Proyecto Ávalon a quienes están dispuestos a comprarla. 

Pero, como dijo Lenon, la vida es aquello que nos va sucediendo mientras nosotros hacemos otros planes, y así ha sido como el ideal principal del Proyecto Avalon se ha ido cristalizando poco a poco, lenta y calladamente, sin darnos cuenta. Ese objetivo básico, esencial, que no atrae la mirada de la gente ni de las grandes organizaciones, que no sale en los medios de comunicación, y que ningún organismo público o privado va nunca a subvencionar: intentar integrar en cada uno el espíritu de la hermandad sin dejar de trabajar individualmente el concepto básico de Ser Uno con Todo. 

   

Estoy convencida de que cualquier acción que hagamos para cambiar en algo las cosas que no nos gustan caerá en saco roto si no la hacemos desde dentro, con humildad, y creyendo firmemente en lo que hacemos. Cualquier acción caerá en saco roto si los que la presencian o comparten no lo hacen también desde el corazón, con la firme voluntad de integrar en sí mismos cada palabra, cada idea, cada aprendizaje, con humildad y coherencia, desde el pleno convencimiento de que el cambio empieza por uno mismo. 

 

Pedir la paz a los demás es sencillo, pero hacer que la paz se asiente dentro de ti y la transmitas desde dentro, es más complicado y mucho más difícil que organizar actividades educativas o grandes eventos de concienciación social. Y, sin embargo, ese es el primer paso del camino. 

 

El Si quieres cambiar el mundo cámbiate a tide Gandhi cobró todo su sentido cuando fui capaz de integrar totalmente en mi esa verdad y decidí trabajarla desde dentro. 

 

No pretendo decir con ello que lo haya conseguido y mi trabajo haya terminado. En realidad tengo la certeza de que este es un trabajo que acabo de empezar y nunca veré terminado. Pero es el único camino válido, a mi juicio, en el que el trabajo por la paz puede dar frutos. 

 

Y cuando pienso en el Proyecto Avalon, en toda esa gente que integró con humildad este axioma en su vida y trabaja desde dentro el concepto de esa nueva humanidad por la que apostamos, me conmuevo enormemente y siento una gratitud tan grande que no sé como transmitírsela. 

 

Aquellos que acercan la Cultura de Paz a sus trabajos, a sus alumnos, a sus amigos, a su comunidad de vecinos, sin hablar de ello, tan solo con su actitud, con su forma de hacer y de sentir las cosas. Tan solo, siendo Uno con ellos. 

 

Esas son las personas que creo que finalmente pueden cambiar el mundo. 

 

Exponer nuestras abiertas ideas sobre la interculturalidad, la interreligiosidad, el respeto a cualquier ideología, la ecología... es relativamente fácil. Pero a nada conduce si realmente no miramos al otro y a lo que nos rodea con un respeto profundo y auténtico, desde esa visión que va, incluso, mucho más allá del corazón, entendiendo e interiorizando que Todos y Todo sumamos Uno. Que somos Uno. Uno con los demás, uno con la Tierra, Uno con la Vida... 

 

Desde esa visión interior, el respeto, la generosidad, la solidaridad, .. todos esos valores que defendemos incansablemente, fluyen espontáneamente hacia fuera, sin siquiera pretenderlo. 

 

Mi trabajo en el Proyecto Ávalon ha sido un regalo que me ha hecho la vida, porque ha afianzado en mí estos conceptos, porque me ha lanzado de cabeza a intentar resolver desde dentro aquello que pretendía resolver desde fuera. 

 

Ha sido una ofrenda porque me ha permitido conocer a tanta gente increíble, anónima, que me ha enseñado, que me ha ayudado tanto a reconducir mi camino. 

  

Aquellos que no hablan, hacen. Aquellos que hacen porque Son. Aquellos que no te tienden la mano, sino que te levantan directamente cuando tropiezas y caes, aquellos que ni siquiera se dan cuenta de que lo están haciendo. 

 

Como diría Benedetti, con gente como esta, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuida. 

Por eso Ávalon siempre colgará de mi corazón prendido con un imperdible. Porque está llena de gente que no se limita a estar, sino que es Una conmigo y con la Vida. 

 

Porque me ayudan a caminar con su ejemplo, su coherencia, su energía. 

 

Porque son necesarios, imprescindibles, para cambiar mi mundo y el de mis hijos. 

 

Porque sé que caminando junto a ellos todavía hay una esperanza de futuro.  

 

 

 

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